La polémica rodea a todo lo que pasa por las manos de Donald Trump. El presidente estadounidense estrenó el miércoles un nuevo sistema de alertas a móviles que los estadounidenses no se pueden negar a recibir y que ya ha abierto heridas entre algunos sectores de la población.

“Alerta presidencial. Esto es una prueba del Sistema Nacional de Alerta de Emergencia sin cable. Ninguna acción es necesaria”, rezaba el mensaje.

Se trata de la primera prueba del sistema que se implantará para avisar de forma casi instantánea de emergencias públicas graves como ataques terroristas o una invasión.

Se emitió durante 30 minutos y estaba previsto que alcanzara unos 225 millones de dispositivos móviles: todos aquellos que estuvieran encendidos y dentro de la zona de cobertura de las torres de telefonía.

Aunque se trata de un sistema ampliamente extendido en niveles locales y de los estados, especialmente para catástrofes naturales o incluso para avisar de niños perdidos, es la primera vez que se realiza a nivel nacional.

La polémica viene dada por el habitual recelo de parte del pueblo estadounidense de que el Gobierno entre en su vida sin permiso. Mientras que para los otros sistemas de alerta el ciudadano puede negarse a ser avisado, esta opción no está disponible para la nueva “Alerta Presidencial”, por lo que algunos alegan que vulnera la Primera y la Cuarta Enmiendas de la Constitución estadounidense.

Además, parte de la ciudadanía teme que Trump emplee el sistema como una segunda cuenta de Twitter, la red social en la que unas veces defiende sus políticas y otras veces ataca e insulta a rivales políticos y medios de comunicación.

Sin embargo, la iniciativa para el envío de los mensajes no parte del propio Trump, sino de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). Eso sí, es el líder del Ejecutivo o alguien delegado por él quien da la aprobación definitiva para el envío de la alerta.