Queremos que se comporten como seres humanos, aunque sepamos que no lo son. Ya hay ejemplares que pueden ayudarnos con la limpieza en el hogar, con las actividades en el trabajo, les fuimos autorizando entrar en nuestra vida como si fueran uno más de nosotros.

 

En un plano más íntimo, el futuro sexual ya va de la mano de la tecnología y con ello, la deshumanización se va haciendo más presente en nuestro acontecer diario, tanto, que según la ciencia, preferiremos tener relaciones sexuales con robots en lugar de con seres humanos.

Tú, ¿sustituirías a una pareja sexual por un robot? El aislamiento social podría llevarnos, sin duda alguna, a responder de manera positiva a este cuestionamiento. La desigualdad de intimidad, como la define Neil McArthur, profesor asociado de filosofía en la Universidad de Manitoba, en Canadá, es un concepto que se estará manejando constantemente cuando se asocie a la tecnología con el sexo.

La feria anual de la electrónica, presentada en Las Vegas, fue excepcional este año, pues en una de las fiestas que formaron parte del programa, se presentó el Robot Stripper, desarrollado con tecnologías que son utilizadas en el porno de realidad virtual. El robot, de nombre Solana, usaba caras intercambiables, para que quienes la utilizaran, pudieran sentir que estaban con varias personas a la vez.

La desigualdad de intimidad es aquel momento en el que tanto a hombres como a mujeres, les dará lo mismo tener relaciones sexuales con un humano que con un robot e incluso, esta brecha entre lo real y lo virtualmente tecnológico se acortará tanto hasta que se desee más estar con un robot que con una persona.

Una de las brechas que también se quieren acortar es la de la desigualdad de acceso a la intimidad. McArthur dijo para el portal Vox, que «no creo que prestemos atención a la forma en que, sin culpa propia, muchas personas simplemente tienen muchos problemas para encontrar parejas sexuales».

Asegura, además, que hay muchas causas por las que una persona no pueda tener una persona con quien sostener relaciones sexuales y por eso se recurra a uno de estos robots, aunque, evidentemente, el riesgo a permanecer sólo sea mayor. «Hay muchas formas en que las personas simplemente no tienen acceso a ningún tipo de intimidad sexual», relató McArthur. «Creo que la tecnología puede no ser tan ideal como tener un compañero humano, pero creo que para muchas personas es mejor que nada», sentenció.

Agencias.