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Perros de rescate, los héroes de 4 patas del sismo

Luego de los intensos sismos que sacudieron a la Ciudad de México durante los pasados 7 y 19 de septiembre, y que tras éstos se registraran cerca de 40 inmuebles colapsados, los perros entrenados para tareas de búsqueda y rescate fueron parte esencial de los servicios de emergencia, mismos que lograron llamar la atención a nivel nacional e internacional.

Y, aunque los caninos más reconocidos sean pastores o labradores como los casos de “Frida”, “Titán” y “Eco”, de la Secretaría de Marina, así como “Pánuco” y “Pasta”, del Ejército Nacional, el instructor de la Sección Canina de la Comisión Nacional de Búsqueda y Salvamento de Aeronaves Civiles SAR México, Alejandro Sánchez, aclaró que “no se trata de una exclusividad de razas o una especie de elitismo entre ellas”.Dado que en México cerca del 80% de los perros rescatistas son voluntarios, detalló, sólo se necesitan aptitudes físicas y cognitivas. En el sentido físico, “se requiere una talla mediana y un peso no mayor a los 25 kilos, porque ello les permite ingresar a determinados escenarios, mediante su desplazamiento en cuatro puntos, mismos en los que una persona no podría internarse”, señaló.

Por el lado cognitivo “necesita ser sociable y colaborativo, llevarse bien con las personas y con perros de la misma especie, así como con otras razas con las que pudiera colaborar”.

Asimismo, el también rescatista en activo precisó que para que un perro pueda operar en una unidad de rescate debe pasar por un entrenamiento de asociación de aromas (bajo el método de estimulo-respuesta), el cual puede durar desde seis meses o hasta año y medio, dependiendo de la frecuencia con la que sea entrenado, aunque el canino sólo llega a formarse completamente durante los incidentes reales.

Durante los primeros ocho años de vida útil, “las horas de trabajo efectivo de un perro de rescate durante una jornada varían según la institución; no obstante, lo más recomendable serían periodos de máximo 30 minutos por 90 de descanso, con posibilidad a trabajar con o sin protecciones y posteriormente una visita al veterinario”, indicó.

Por otra parte, y con 12 años de experiencia en el ramo canino, Alejandro Sánchez refirió que cuando a un perro rescatista se le remueve por edad de sus labores no se le debe apartar por completo de la actividad física, porque con ello “decae su ánimo y se deprime por completo, debido a que se les entrena por juego o por gusto y en vez de beneficiarlos descansándolos se les perjudica, incluso emocionalmente”.

En México, existen más de 300 binomios caninos adscritos a instituciones y dependencias nacionales; sin embargo, también hay miles de perros de compañía entrenados y dispuestos a colaborar voluntariamente cuando el país lo requiera.

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